El 98% de los seres humanos tiene fantasías sexuales, según algunos sondeos, al menos el 50% reconoce que muchas de esas fantasías tienen que ver con los compañeros de trabajo.

Acaba de llegar toda perfumada, elegante en su falda negra y su blusa blanca, con un disimulado escote por el que se le alcanza a ver el encaje del brasier. Ahí está ella de nuevo con sus labios rojos y sus medias veladas oscuras. ¿Serán de liga? Y esos aretes temblorosos en sus orejas, ¿se dejarán besar?
Es un ritual que Alejandro, el jefe de cartera, repasa todos los días cada vez que Inés María, su ayudante de departamento, llega a la oficina. El simple olor de su perfume le ha disparado una fantasía inevitable: acostarse con ella, recorrerla de pies a cabeza en un arrebato de lujuria y luego continuar como si nada, cada uno de vuelta a sus propios números, a su cotidianidad de simples peones laborales.
Si es verdad que el 98% de los seres humanos tiene fantasías sexuales, según algunos sondeos, también es cierto que muchas de esas fantasías tienen que ver con los compañeros de trabajo. Una encuesta realizada por la revista Playboy por correo electrónico entre 10.000 usuarios arrojó que al menos el 50% de los hombres reconocían haber tenido sexo con una compañera de oficina. Otro sondeo similar, realizado por la revista femenina NewWoman, pero hecho solo entre mujeres, dio como resultado que más del 90% de las empleadas encuestadas admitía no sólo que coqueteaba con los compañeros de trabajo sino que cierto flirteo era necesario.
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